Juan Manuel Márquez
Manu Ginóbili trascendió el propio juego para convertirse en una celebridad. Brilló allá donde jugó, en su país natal argentin; en Italia, donde se inició al más alto nivel; en la NBA, donde fue uno de los estandartes con los Spurs de San Antonio, y con la selección de Argentina. A otros sí, pero a ‘Manudona’ no se le puede encontrar ningún pero.
Porque Ginóbili era un jugador único y no es una frase hecha. Sus logros le hicieron así, tan especial como posiblemente irrepetible. Fue el segundo, con el ahora senador estadounidense Bill Bradley, en conquistar una Euroliga, un oro olímpico y un anillo de la NBA. No hay una combinación de títulos más exigente en el baloncesto. Manu lo hizo. Solo Jordan, Pippen y LeBron pueden decir también que han sido campeones olímpicos y de la NBA en la misma temporada. Y junto a Parker y Duncan formó el ‘Big Three’ más exitoso de la historia, superando al mítico de los Celtics de los años 80 (Bird, Parish y McHale). Sólo en ‘playoffs’ lograron 127 victorias. Bárbaro.
Manu fue capital para entender el reinado de los Spurs, que salieron campeones justo el año en el que él llegó a la NBA tras brillar en Europa con la Virtus de Bolonia. Porque Ginóbili ayudó a los Spurs a jugar a otra cosa distinta. Lo hizo con varias nociones básicas y genuinas. Inculcó especialmente la noción del ‘extra pass’ y tuvo en Popovich un gran aliado para difundirla. Los Spurs dominaron porque jugaban como nadie, como no se hacía en América, el reinado del uno contra uno. Con Parker, Duncan y Manu, que salía del banquillo, todo cambió.
Ginóbili fue también un extraordinario competidor. Lo lleva en la sangre. Con Argentina lideró la llamada Generación Dorada. Fue campeón olímpico en 2004 (Atenas) y logró una plata y un bronce en los Mundiales. La Confederación de baloncesto argentino retiró su camiseta con el número 5. También lo hicieron los Spurs (20) en una ceremonia en la que Parker dijo esto de Ginóbili.
Manu es el primer argentino en ingresar al reconocido Naismith Memorial Basketball Hall of Fame en Springfield, Massachusetts, la ciudad donde nació uno de los deportes más populares del mundo. Ese mismo espacio al que pertenecen nombres como los de Michael Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Bill Russell y cientos de leyendas más que ocuparon su lugar con pasado como jugador o jugadora, entrenador o entrenadora y otros actores que se destacaron en su relación con la disciplina.
